Mi amor criminal mastica los misterios
autoridad en los planetas que juegan con mi memoria
-como un crucigrama emocional a resolver-
con los jinetes, los jueves, los avaros arrinconando
en una competencia donde sólo ganará uno
quién escupa más fuerte el veneno
y sea capaz de verse a sí mismo
con los ojos de la sacerdotisa y la vara del loco
con sus propios salmos y proverbios
con sus propios atajos y encuentros
porque la gratitud es la mayor plegaria
y el mayor dolor es la ausencia de quienes se ama
y con ellos y ellas caminamos
gratitud y dolor tienen el mismo atuendo que usa la soledad
vestido azul eléctrico, tabaco, licor -si aún no tomé los fármacos-
sonrisa aguda y una entonación suave, a veces, temblorosa
la soledad siempre es la más veloz
pero la gratitud y el dolor son parte de la misma mecha religiosa
con un humo color carne que nos propone ser mejores
cuando cae el árbol, cuando duele el hermano animal, cuando el humano animal sufre
cuando las casas sean de barro y los animales convivan entre sí, y entre nosotros, en la profundidad de bosques, selvas, desiertos, donde no hay hambre, no hay guerra, en ese sueño que cantaron Jhonn y Yoko.
En ese sueño, yo soy la loca. Y mi amor criminal revela los misterios.