Lluvia y frío

La lluvia a espada
el frío a basto
sin más copa ni oro
más que la amargura
un humano vestido de animal
se desnuda y se revela
un hombre listo a crueldad
a mi emperatriz invertida
por causa sin restricción.

Sin dignidad, camino otra vez,
sobre el camino amarillo. 



No puedo negarme a mi misma

No puedo negarme a mí misma
no puedo darte otra más que yo
mi escándalo de cuarzo de amatista
mi tiempo sin pretérito y mi espacio silencioso
a través de tus ojos verdes
se rehúsa la locura
a atraparme nuevamente. 


No es mía la gravedad ni el tiempo

No es mía la gravedad ni el tiempo
rodeando la torre
cuyo péndulo no escapa
a contradicciones
ni delirios místicos
con vino en odre nuevo
y pan en la misa de pueblos olvidados
puedo ser tan rara, nene
un ballet de cisnes negros
una religión escondida
en fuegos y naipes.


Desde un silencio sin pulso

Desde un silencio sin pulso
con entrada libre y gratuita
hacia lo que deliro y lo que soy
ni amigo ni partidario ni vecino
creyente de lenguas de plomo mentiroso,
mientras
los criminales vinieron hacia mí. 



Trinchera

Por si te veía
en la trinchera de cristal
mientras
sobre mi territorio
un templo con la boca seca
sin oráculos ni ceremonias
tres veces tu nombre
el mío se borra
el mío se niega.