El pastillero

La noche seduce la sentencia

el frío resplandece

amargo como el viento

que sube y baja por la cama,

versiones de mí misma sobre campo minado

tengo que ser testigo del desorden

en este escándalo que consume sueños y brasas 

con credenciales de faquir y delirante

con un pastillero que sonríe cuando lo abro.




Pequeña

Todavía no es mi muerte

aunque el clima trae amores imposibles

y una mandíbula apretada

para no olvidar a la soledad con su vestido azul eléctrico

las llaves son todas iguales en este show

abren memoria y tripa

un escultor que tiene mis historias

una médium que conoce mis caprichos

la Rueda gira hacia muertos y enojos

lentamente cambio mi tamaño

me vuelvo pequeña 

y mi voz ya no se escucha.




Las flores

Otro día en mí

tiempo y memoria

pensamiento circular, para no perder la costumbre

de dividirme y de tener miedo

cuando lo mecánico muestra los dientes

y me duele el mundo

y entonces tengo la oración en la lengua

e imagino casas de barro en la profundidad del bosque

allí viven humanos y animales

la Tierra es una esfera brillante

mis Cartas saben bailar

igual que mis planetas

la muerte duerme, le di mis pastillas

duermen también soldados y presas

en los ojos se me inyectan flores vivas

y puedo oler el coraje y la vehemencia.



Fotografía de Imogen Cunningham