El pastillero

La noche seduce la sentencia

el frío resplandece

amargo como el viento

que sube y baja por la cama,

versiones de mí misma sobre campo minado

tengo que ser testigo del desorden

en este escándalo que consume sueños y brasas 

con credenciales de faquir y delirante

con un pastillero que sonríe cuando lo abro.