Barajas

Intentaré una serie que me inyecte silencio

que respire por mi nariz

y se apague por mi boca

fatal el filo y la muerte 

la incertidumbre abierta hacia la nada

o hacia un todo del que nadie puede nombrar

más que la fe o el asombro

soy freak en lo que pienso

mientras

sucia y desgastada deambulo por mis barajas

cuyos dibujos

con estilo para descifrar. 



Marcial

La mascarada asiste a mis entierros

trabajos audaces para agasajar

lo poco que queda de mí

sus protagonistas niegan lo que ven

importa una mierda si el círculo no se cierra

si

mi silencio es nuclear

y mi esclavitud farmacológica.



El faro

Mis pastillas se desquician con facilidad

igual que mis amores

como una rueda sobre el mar

de una playa

con pies de hotel desordenado en mi ternura

el prisionero es, en verdad, mi prisión en un faro

y aunque mi magia sea de barro

no evita escaleras prohibidas

libros secretos, amargos

tan sólo entradas

para los espíritus salvajes

que suelen naufragar junto conmigo.


Pacto

La noche habla por mí

mi voz se apaga en vagones descarrilados

tengo ganas de saltar la soga

de llegar al Cielo en una rayuela

de hacer un pacto con dioses muertos y vivos

los escenarios llevan calibres

para corresponder a mi cintura

selvas amargas, estáticas

donde el viento es sutil pero no salva


Promesa de astros sigilosos

drenar tiempo y desgano. 


La misma desnudez


Mi piel no sabe atar monstruos 

distinguir ilusionistas de magos

no puedo salvar mis barcos 

se hunden por pastillas

que me cierran los ojos y los días

que me inyectan ausencia y opresión

adentro y afuera son la misma desnudez. 




Jinetes, jueces, avaros

“Fijate de qué lado de la mecha te encontrás”, Los Redonditos de Ricota.


Afuera los veo

adentro los veo

los jinetes, los avaros y los jueces

que atraviesan con filo

cada lugar delicado y confundido

frágil y solitario

de mí misma

pero mis costillas no nacieron de nadie

y mi carruaje es furioso

cuando los jinetes, los avaros y los jueces

seducen con pantallas

para convertirnos en ceniza y polvo

donde viven 

esqueletos que sólo pueden abrir los brazos

animales químicos a la horca

selvas perdiendo las garras,

mascarada para ser otros

y mascarada para pocos invitados

de Zares y Zarinas 

mientras las bocas del hambre 

se acumulan, una tras otra,

detrás de sus ventanas de cristal,

mi piel es delgada

tuve mis alucinaciones

todavía las tengo

tuve mis encierros

aún los llevo

oscilo entre mis revelaciones. 


El tiempo

El tiempo se mueve
se gasta y arrodilla
desde ese lado donde aún
no soy la desnudez
voluntaria sin hechizos
para saltar sobre tus pestañas
arrullar lo obvio
y ser tu otra costilla.




Pestañas

Mi mundo anímico
lleva un péndulo entre sus manos
de correspondencia a mis espejismos
con instantáneas para delirar
cierro y abro los ojos y los cierro
da lo mismo
mis pestañas atormentadas
sacudiéndome fábulas y esperanzas
me alejo de mi hogar
para entrar en la caverna.



Monstruos

Mi soledad 
y sus monstruos 
que se ocultan en el día
y reviven por la noche
hundidos en su propio hocico
negros, pegajosos
con cetro y corona 
un solo ojo
suficiente
para destronarme. 


 

Siento la llaga de mis ancestros

Siento la llaga de mis ancestros
me medico para no tener visiones
los hombres que amé y me amaron
los que no pude
los ocultos
los prohibidos
los ciegos
los de fuego y los de frío
víctima y victimaria
en mi órbita autodestructiva
en mi espiral que busca magia
donde hay ilusionismo
me medico para no tener visiones. 


Eclipse

"La poesía es un arma cargada de futuro", Gabriel Celaya. 

-A Gerardo Vasques-



Urgencias y dramas que no podrá cantar
pues sus monstruos no registran
adentro ni afuera
el disparo se encendió bestial
llaves a ser crucificadas en mi cara
gritos que dan al blanco de mi esqueleto
queriendo el sol no vi el eclipse
clonazepam para temblar menos
ahora
me libero de un cíclope
que hace del mundo un lugar ácido y seco
blanco y burbujeante de dolor. 



Firme

Sus pueblos se hunden en mí
sus salmos y sus misas
no tengo poemas
sólo su frecuencia radiactiva
que se antepone y me dispara
masticando mis satélites
abriendo copas con filo. 

Firme soy al fuego de tu basto.




Mi tragedia

Mi tragedia es como un as
de oro fundido en espada
visiones para temblar
pero
rugiendo
me alejo de sus ovejas.


Mr. Giraland

Vieron tu corazón entre espadas
veo tu boca atómica de fábulas
una memoria que ya no es más memoria
por la noche blanca donde comer
humano, perdiste la ternura 
los ojos de la luna me traen espejismos.  


 


Lluvia y frío

La lluvia a espada
el frío a basto
sin más copa ni oro
más que la amargura
un humano vestido de animal
se desnuda y se revela
un hombre listo a crueldad
a mi emperatriz invertida
por causa sin restricción.

Sin dignidad, camino otra vez,
sobre el camino amarillo. 



No puedo negarme a mi misma

No puedo negarme a mí misma
no puedo darte otra más que yo
mi escándalo de cuarzo de amatista
mi tiempo sin pretérito y mi espacio silencioso
a través de tus ojos verdes
se rehúsa la locura
a atraparme nuevamente. 


No es mía la gravedad ni el tiempo

No es mía la gravedad ni el tiempo
rodeando la torre
cuyo péndulo no escapa
a contradicciones
ni delirios místicos
con vino en odre nuevo
y pan en la misa de pueblos olvidados
puedo ser tan rara, nene
un ballet de cisnes negros
una religión escondida
en fuegos y naipes.


Desde un silencio sin pulso

Desde un silencio sin pulso
con entrada libre y gratuita
hacia lo que deliro y lo que soy
ni amigo ni partidario ni vecino
creyente de lenguas de plomo mentiroso,
mientras
los criminales vinieron hacia mí. 



Trinchera

Por si te veía
en la trinchera de cristal
mientras
sobre mi territorio
un templo con la boca seca
sin oráculos ni ceremonias
tres veces tu nombre
el mío se borra
el mío se niega. 


Baba caliente

En mi impulso
en su contradicción
monstruo de baba caliente
caminando en zancos
sobre muelles y atajos
estoy desvestida
como recién despierta a la ironía
a algún punto que no me define
pero me ata.




Sábado

Sábado de orquesta atolondrada
con el tiempo desnudo
con las ganas huérfanas
allanada por una voz
que no puedo escuchar
por una letra
que no puedo descifrar
intentando
claves para amanecer
claves para anochecer
claves para la locura y el ingenio. 



Cisne

Bocas desarmadas por dados
en una aventura desquiciada
sobre la piel de unicornios
donde la buena estrella siempre mira
con fertilidad de Luna nueva
para los que fuimos
entre naves y cisnes negros
entre salmos y proverbios
con una cinta sobre la visión
para negar espíritus y objetos.    


Domingo

Domingo de Quetiapina
diseños que no van hacia ningún lado
dormir por dormir
dormir para vestir 
crueldades de calibre agudo
mi soledad lleva una amatista entre las piernas
verdad con carácter de urgencia
esqueleto a saldo. 




Persistente

En la cárcel persistente
de unos ojos marrones
lecciones para enloquecer
dar por siempre dar
heroínas con forma de cobra
me levanto solamente
mientras espero instantáneas
que el virus gatilló.


Detectives

No permitís la noche
ahí donde no tengo piel
sólo quedan
detectives y fantasmas
lluvia con violencia de máscaras
correos donde
la Ginebra y la ternura
sin callejón ni fuga. 





Con su agenda

Con su agenda de juguetes blancos
con su imposible gastado en dedos de fierro
con mi falta de discernimiento
con mis piernas que llaman la atención y la paciencia
es
tan
breve como Chernóbil
tan
suave como una aguja.  


Azar de Luna creciente

La dificultad
en las mujeres que me habitan
pues aún conservo el talento
de dislocar vínculos
para luego,
llorar en mi niñez
arrepentirme como el invierno
gastarme en imágenes ansiosas. 


Mi cetro

Sobre maldiciones y fantasmas
mientras mi nivel se escapa
subo y bajo la roca de mis palabras
furias que siguen caminando
imágenes con estilo de cisne y espada
que luego se evaporan
para anunciar la muerte de mi cetro.  


Pastillas en la cama

Los disparos van hacia la misma calle
donde me inyecto hechizos y amuletos
tragedia en péndulos que saben hablar
mis ríos se disuelven
entre mortales cubiertos de roca
tengo firmeza en mis contratos
sólo pueden hundirme los recuerdos
sólo pueden hundirme las promesas.


Contradicción sin recurrencia

Apretar con un mortero maldecido
crímenes que no buscan detective
esclavitud de serpiente con navaja
y aliento hasta en los bolsillos
telones girando
para mujeres y hombres
en juegos de pestañas hechizadas
que luego,
nos dolerán con el día.  


Exorcismos nocturnos

Cartas en agua hirviente
mis mensajes de serpiente
con viento amargo en los colmillos
y espejismos en mi Luna
canto icaro para masticar
evitarte en mi selva
y quebrarte en mi ciudad.


Soy

 "Esta vez, por fin la prisión te va a gustar"

Los Redondos


Soy
todas las noches
y todos los días
mitologías para abrir y cerrar visiones
un planeta con eje imprevisible
profetas y annunakis
guerras y templos
un espejo que se deforma
cuando veo la miseria
de unos ojos que miran hacia la curiosidad y hacia las monedas
-al mismo tiempo-
por no saber más que de girones,
mientras
los naipes dependen
de mi escorpión.  


Luna blanca

Luna blanca
fundamento de profetas
sobre el Agua
la noche en fases
que deliran o cierran
mientras intento
enroscarme en carruajes
mi medicina sabe
despertar y dormir
pero la mística es más hábil.


Clavos en la alfombra

Clavos en la alfombra
radio ambulante
entre su humor y mi destino
intento que la memoria se vista de alquimia
pero avanza su plomo
fusiles sin bien ni mal
corro desnuda y a hueso partido. 

Ese lugar sin direcciones

Ese lugar sin direcciones
mi ayuno de tontas
tentando sin control
para sentarme en tus pestañas
amanecer por primera vez
con lenguajes descifrados
y el pecho rabioso, 
soy la médium de tus manos.



Parpadeos

Mis visiones huérfanas
sin lógica ni estrategia
mis muertes en bucle temporal
mientras intento el crimen
de mi hambre y de mi guerra
parpadeos donde no hay luces
sino memoria y lobos en mis caderas. 



A relámpagos

Mis sirenas encalladas
abiertas a relámpagos
festivos de tocar la tierra
donde no puedo parirme
soy la naturaleza estéril
que se llenará la boca con recuerdos
para escupir versiones de mí misma
con tendencia a hechizos y duelos.

La Loca

Resonancias a puerta cerrada
tus monstruos son el telón
hoy llueve
soy la enamoradiza en el acantilado
debajo 
mis vicios y mis mares
mi estrella partida
soy la loca
sigo confiando en fábulas y relatos
que me disuelven y me borran
con una rosa blanca escondida
ya sin promesa, ya sin urgencia
peregrina sobre un cuerpo y una voz
que no alcanzo a ver ni a escuchar.



En la punta de la lengua

En la punta de la lengua
en la fe sin resistencias
en el delirio y su carácter

mis visiones

insisten

muertos con ropa
y con mi barro y con mi aliento
les doy vida
para dislocarme, una y otra vez


mi memoria no se borra con juegos atómicos
.




Neptuno

Se esconde
en el tridente de Neptuno
-sin saberlo-
piel amarga en confusión
víctimas y victimarios dentro de mí
elegí 
el camino del faquir
desperté
en la peregrinación sin límite.



En puntas de pie

En puntas de pie
sobre el borde
el tiempo en una caja musical
con lluvia, relámpagos y truenos
con mi esqueleto blando
amando lo indefinido
persiguiendo el código
donde los nombres
tienen etimología y también destino
mareando mi fortaleza
el muro cuyos lamentos
quizá
son solamente míos. 

Cuando

Cuando las aguas desborden,
despertarán a los dormidos. 


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