Cordialidad
Más sal en la herida
Tiraré
más sal en la herida
me alejaré de lo fugaz
sentenciaré a los jueces
daré espejo sobre los jinetes
y cavaré la fosa de los avaros
no olvidaré a mis hombre prohibidos
pero seré desterrada de lo innecesario
abierta a un ciclo ancestral y limpio
donde mis espadas serán arena
y mis costillas, agua.
Mi horizonte de sucesos
Un agujero negro, girando, tomará mi historia
en su pelo suave, gritará mis dolores
dirá que mis mujeres y hombres guerrilleros
son
donde ninguna una ecuación podrá entrar
donde no habrá instantáneas de mis cicatrices
donde se afirma lo amoroso,
se necesitarán cientos de telescopios
para apuntar hacia mi sangre y mi cansancio
para escuchar mi aullido indómito y originario.
Sino quien la carga
Tambaleantes en nuestra singularidad
somos malabaristas con una corona de espinas
no medican la cruz sino quien la carga
congresos para pastores
que serán visitantes
dispuestos a engordarnos
con químicos de cuervo rojo
y sin cura en los bolsillos.
Como viajera
Como viajera entre fundamentos fantasmas
que deshonran mis frutos
dándome noche delgada y tenazas
en el hogar que construyo en carne viva
carne suave y corrompida por jueces y pantallas
pero ninguna oscilación será oceánica
en el péndulo que me niega o me reafirma.
Salmo
Mi mundo anímico y yo
no nos
ponemos de acuerdo
seduce con
trastornos químicos
y me exhala
sin piel
mientras su
multitud conmemora
antiguos
saltos
brazos sin fe
piernas que
se comen a sí mismas
y toco
puerta por puerta
Equilibrista
Equilibrista para un partidario sin espejos
versiones de él que saben hacer cortesías
para felicitarme hacia los cuatro puntos cardinales
y digo cortesías
no digo tacto ni besos
son siete acantilados sobre la cuerda.
Faquir
El poema del vértigo
El poema del vértigo
de la generación pariendo mansedumbre
pastores y bufones
méndigos y reyes
entrañas malvenidas
y un armazón encendido
para corromper esta boca derramada
quiero irme con los locos y el Santo Grial
con la virtud cautiva en el asedio
y seré la puta y la santa
la delirante y el destino generoso y de serpientes.
Nombre mágicos
Nombres mágicos
desnudos
que clavan
en delirios de horizonte
que aprende a gatillar
espejos soldados entre sí
en el amor
el impulso y la cordura muda
poesía de andariega con ojos frutales
me descubro inocente
me descubro culpable.
Camine sobre el agua
Que las barcas se hundan o se quemen
que el loco confíe y camine sobre el agua
que las piernas se disloquen
y los brazos se disuelvan
que el espacio sea más espacio
y el tiempo más tiempo
con las ganas como piedra de impulso
porque el recuerdo
es un bufón condenado.
Palabras bonitas
Palabras bonitas
con ojos vagabundos
que no quieren saber
hasta dónde
por pecado o falta de fe
por no creer o por cansancio,
se acecha con la mirada
o se oculta con la visión
mientras
a la locura se le tiene miedo
igual que al amor.
Torre devota
Terror frente a mis espejos
colonizada mi mujer fuerte
Chernobyl en mi piel
soy egoísta
esta vez
somos el mundo y yo
aquel que me invade y me domina
mientras desde mi torre devota
me descubro partida
con unas pocas letras para decir.
El ovillo
No puedo parirme en lo obvio
mi tierra errante por vedettes fornidos
por pecados en los lunares de mi espalda
mi evangelio se descubre entre amores perforados
pero aún tengo el agua y el pan
para saber desandar el ovillo.
Barajas
Intentaré una serie que me inyecte silencio
que respire por mi nariz
y se apague por mi boca
fatal el filo y la muerte
la incertidumbre abierta hacia la nada
o hacia un todo del que nadie puede nombrar
más que la fe o el asombro
soy freak en lo que pienso
mientras
sucia y desgastada deambulo por mis barajas
cuyos dibujos
con estilo para descifrar.
Marcial
La mascarada asiste a mis entierros
trabajos audaces
para agasajar
lo poco que
queda de mí
sus protagonistas
niegan lo que ven
importa una
mierda si el círculo no se cierra
si
mi silencio
es nuclear
y mi esclavitud
farmacológica.
El faro
Mis pastillas se desquician con facilidad
igual que mis amores
como una rueda sobre el mar
de una playa
con pies de hotel desordenado en mi ternura
el prisionero es, en verdad, mi prisión en un faro
y aunque mi magia sea de barro
no evita escaleras prohibidas
libros secretos, amargos
tan sólo entradas
para los espíritus salvajes
que suelen naufragar junto conmigo.
Pacto
La noche habla por mí
mi voz se apaga en vagones descarrilados
tengo ganas de saltar la soga
de llegar al Cielo en una rayuela
de hacer un pacto con dioses muertos y vivos
los escenarios llevan calibres
para corresponder a mi cintura
selvas amargas, estáticas
donde el viento es sutil pero no salva
Promesa de astros sigilosos
drenar tiempo y desgano.
La misma desnudez
Mi piel no sabe atar monstruos
distinguir ilusionistas de magos
no puedo salvar mis barcos
se hunden por pastillas
que me cierran los ojos y los días
que me inyectan ausencia y opresión
adentro y afuera son la misma desnudez.
Jinetes, jueces, avaros
“Fijate de qué lado de la mecha te encontrás”, Los Redonditos de Ricota.
Afuera los veo
adentro los veo
los jinetes, los avaros y los jueces
que atraviesan con filo
cada lugar delicado y confundido
frágil y solitario
de mí misma
pero mis costillas no nacieron de nadie
y mi carruaje es furioso
cuando los jinetes, los avaros y los jueces
seducen con pantallas
para convertirnos en ceniza y polvo
donde viven
esqueletos que sólo pueden abrir los brazos
animales químicos a la horca
selvas perdiendo las garras,
mascarada para ser otros
y mascarada para pocos invitados
de Zares y Zarinas
mientras las bocas del hambre
se acumulan, una tras otra,
detrás de sus ventanas de cristal,
mi piel es delgada
tuve mis alucinaciones
todavía las tengo
tuve mis encierros
aún los llevo
oscilo entre mis revelaciones.
El tiempo
El tiempo se mueve
se gasta y arrodilla
desde ese lado donde aún
no soy la desnudez
voluntaria sin hechizos
para saltar sobre tus pestañas
arrullar lo obvio
y ser tu otra costilla.
Pestañas
Mi mundo anímico
lleva un péndulo entre sus manos
de correspondencia a mis espejismos
con instantáneas para delirar
cierro y abro los ojos y los cierro
da lo mismo
mis pestañas atormentadas
sacudiéndome fábulas y esperanzas
me alejo de mi hogar
para entrar en la caverna.
Monstruos
Mi soledad
y sus monstruos
que se ocultan en el día
y reviven por la noche
hundidos en su propio hocico
negros, pegajosos
con cetro y corona
un solo ojo
suficiente
para destronarme.
Siento la llaga de mis ancestros
Siento la llaga de mis ancestros
me medico para no tener visiones
los hombres que amé y me amaron
los que no pude
los ocultos
los prohibidos
los ciegos
los de fuego y los de frío
víctima y victimaria
en mi órbita autodestructiva
en mi espiral que busca magia
donde hay ilusionismo
me medico para no tener visiones.
Eclipse
"La poesía es un arma cargada de futuro", Gabriel Celaya.
-A Gerardo Vasques-
Urgencias y dramas que no podrá cantar
pues sus monstruos no registran
adentro ni afuera
el disparo se encendió bestial
llaves a ser crucificadas en mi cara
gritos que dan al blanco de mi esqueleto
queriendo el sol no vi el eclipse
clonazepam para temblar menos
ahora
me libero de un cíclope
que hace del mundo un lugar ácido y seco
blanco y burbujeante de dolor.
Firme
Sus pueblos se hunden en mí
sus salmos y sus misas
no tengo poemas
sólo su frecuencia radiactiva
que se antepone y me dispara
masticando mis satélites
abriendo copas con filo.
Firme soy al fuego de tu basto.
Mi tragedia
Mi tragedia es como un as
de oro fundido en espada
visiones para temblar
pero
rugiendo
me alejo de sus ovejas.
Mr. Giraland
Lluvia y frío
La lluvia a espada
el frío a basto
sin más copa ni oro
más que la amargura
un humano vestido de animal
se desnuda y se revela
un hombre listo a crueldad
a mi emperatriz invertida
por causa sin restricción.
Sin dignidad, camino otra vez,
sobre el camino amarillo.
No puedo negarme a mi misma
No puedo negarme a mí misma
no puedo darte otra más que yo
mi escándalo de cuarzo de amatista
mi tiempo sin pretérito y mi espacio silencioso
a través de tus ojos verdes
se rehúsa la locura
a atraparme nuevamente.
No es mía la gravedad ni el tiempo
No es mía la gravedad ni el tiempo
rodeando la torre
cuyo péndulo no escapa
a contradicciones
ni delirios místicos
con vino en odre nuevo
y pan en la misa de pueblos olvidados
puedo ser tan rara, nene
un ballet de cisnes negros
una religión escondida
en fuegos y naipes.
Desde un silencio sin pulso
Desde un silencio sin pulso
con entrada libre y gratuita
hacia lo que deliro y lo que soy
ni amigo ni partidario ni vecino
creyente de lenguas de plomo mentiroso,
mientras
los criminales vinieron hacia mí.
Trinchera
Por si te veía
en la trinchera de cristal
mientras
sobre mi territorio
un templo con la boca seca
sin oráculos ni ceremonias
tres veces tu nombre
el mío se borra
el mío se niega.
Baba caliente
En mi impulso
en su contradicción
monstruo de baba caliente
caminando en zancos
sobre muelles y atajos
estoy desvestida
como recién despierta a la ironía
a algún punto que no me define
pero me ata.
Sábado
Sábado de orquesta atolondrada
con el tiempo desnudo
con las ganas huérfanas
allanada por una voz
que no puedo escuchar
por una letra
que no puedo descifrar
intentando
claves para amanecer
claves para anochecer
claves para la locura y el ingenio.
Cisne
Bocas desarmadas por dados
en una aventura desquiciada
sobre la piel de unicornios
donde la buena estrella siempre mira
con fertilidad de Luna nueva
para los que fuimos
entre naves y cisnes negros
entre salmos y proverbios
con una cinta sobre la visión
para negar espíritus y objetos.
Domingo
Domingo de Quetiapina
diseños que no van hacia ningún lado
dormir por dormir
dormir para vestir
crueldades de calibre agudo
mi soledad lleva una amatista entre las piernas
verdad con carácter de urgencia
esqueleto a saldo.
Persistente
En la cárcel persistente
de unos ojos marrones
lecciones para enloquecer
dar por siempre dar
heroínas con forma de cobra
me levanto solamente
mientras espero instantáneas
que el virus gatilló.
Detectives
No permitís la noche
ahí donde no tengo piel
sólo quedan
detectives y fantasmas
lluvia con violencia de máscaras
correos donde
la Ginebra y la ternura
sin callejón ni fuga.
Con su agenda
Con su agenda de juguetes blancos
con su imposible gastado en dedos de fierro
con mi falta de discernimiento
con mis piernas que llaman la atención y la paciencia
es
tan
breve como Chernóbil
tan
suave como una aguja.
Azar de Luna creciente
La dificultad
en las mujeres que me habitan
pues aún conservo el talento
de dislocar vínculos
para luego,
llorar en mi niñez
arrepentirme como el invierno
gastarme en imágenes ansiosas.
Mi cetro
Sobre maldiciones y fantasmas
mientras mi nivel se escapa
subo y bajo la roca de mis palabras
furias que siguen caminando
imágenes con estilo de cisne y espada
que luego se evaporan
para anunciar la muerte de mi cetro.
Pastillas en la cama
Los disparos van hacia la misma calle
donde me inyecto hechizos y amuletos
tragedia en péndulos que saben hablar
mis ríos se disuelven
entre mortales cubiertos de roca
tengo firmeza en mis contratos
sólo pueden hundirme los recuerdos
sólo pueden hundirme las promesas.





















